ERES UNA HIJA AMADA - Inspira
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ERES UNA HIJA AMADA

Muchas veces me hice la pregunta aquella famosa ¿A que vine a este mundo? Es usual que nos preguntemos qué vinimos a hacer, pero poco frecuente que nos preguntemos ¿Hacer para quién? ¿Vine a hacer algo? ¿Quién soy realmente? ¿Para quién soy?.

En un momento de crisis muy fuerte en mi vida tuve que hacerme estas preguntas porque sinceramente no le hallaba mucho sentido a la idea de ir a trabajar para ganar dinero y pagar las cuentas. ¿Se resume la vida a eso?. Estuve inquieta con esa idea por años, pero en la rutina al final, me veía así; trabajando para pagar las cuentas, comprar, tener y ser reconocida.

Cuando caí en un profundo estado depresivo supe que eso no era lo que realmente mi alma necesitaba para ser feliz. Ya tenía casi todo eso, pero no conseguía sentirme feliz. Me sentía asfixiada. Yo necesitaba comprender quien era y la forma en la que de verdad Dios me veía. Estaba cansada de ser la religiosa que iba a la iglesia los domingos, pero vivía vacía entre semana. Hacia lo que se supone debía, pero no me sentía realmente una hija de Dios como tanto me lo mencionaba el sermón y los libros religiosos.

Entonces, en lo profundo de mi pozo, encontré una gran verdad….. era una hija, pero vivía como una esclava. Esclava del check, de la agenda atareada, de los gastos, de las facturas, de las relaciones, del que dirán, de las metas, de los resultados. Estaba allí, haciendo cosas buenas para que Dios me bendijera sin darme cuenta de que Dios quería amarme como su hija. Yo no podía hacer nada para ganarme su amor, porque de cualquier manera mi imperfección jamás podría saldar la deuda que tenía con Dios. Simplemente Dios me amaba. Así de simple. ¿Por qué? Porque soy su creación más preciada. Porque se tomó su tiempo creándome, porque su mirada de amor estaba en mi desde antes de nacer. No me trajo a este mundo a trabajar como esclava para ganar su aprobación porque Él me dio esa aprobación, el día que envió a su hijo a la cruz a morir por mí. Ese día recibí la exoneración de mi deuda y ¿Sabes algo? Tú también la recibiste.

 

Eres una hija de Dios, imperfecta, quebrada, alejada, pero hija, al fin y al cabo. Cuando comprendes que Dios te envió a este mundo primeramente para amarte, que anhela tu presencia, se alegra cuando vienes a Él en busca de su ayuda o simplemente de su compañía, entonces puedes acercarte así no sientas que lo mereces. No lo mereces, pero Él quiere darte su amor. Eso es vivir bajo gracia y no puedes vivir bajo gracia sin primero comprender que eres una hija, no una esclava.

Este es el primer rol, el más importante que cualquier mujer puede tener. Ser una hija preciosa de Dios.

  1. ¿Como cambia tu percepción de Dios, el saber que Él te ama como una hija?
  2. ¿Realmente te sientes hija de Dios?
  3. ¿De qué manera saber que eres hija del Dios del universo, cambia tu visión de ti misma?
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