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LO QUE TODO ESPOSO DESEA

Alguna vez leía en la Bíblia acerca de la necesidad de los esposos de amar a sus esposas y de nosotras de respetar a nuestros esposos. (Puedes ver efesios 5: 21- 25) Estos versículos contienen una enorme sabiduría para saber llevar un matrimonio. Pero, me asaltó la duda: ¿Porque a ellos se le insta a amarnos y a nosotras a respetarlos?

Encontré algunas respuestas en mi propia realidad y en conversaciones con mi esposo y algunos amigos casados. Ellos anhelan ser respetados mientras nosotras deseamos sentirnos amadas. (puede no aplicar en todos los casos)

Ellos desean rescatarnos del castillo y vencer al dragón. Nosotras queremos el beso del hombre que está dispuesto a ir al mundo y pelear por nuestro corazón. En definitiva, queremos ser conquistadas. Te confieso que al principio esta idea me incomodó un poco.

Mi yo valiente dijo-. ¡Yo también quiero pelear con el dragón! Y eso fue lo que inconscientemente hice por años. Tomé el rol de liderazgo en mi hogar, mientras mi naturaleza de ternura, comprensión y amor se iba desdibujando en mi necesidad de control y poder.  Eso nos hizo daño como pareja, pero no logró acabar con nosotros. Me costaba mucho dejarme amar, porque en el fondo sentía que, si lo permitía, seria vulnerable. ¿Qué hay de malo en eso? Hoy sé que puedo serlo, pero para ese entonces mi premisa de igualdad estaba errada. Hoy prefiero hablar de equidad, porque no soy igual que mi esposo. Dios lo hizo diferente a mi y doy gracias a Dios por eso.

Tuve que pasar por un despertar que aún descubro todos los días cuando me enfrento a mis creencias acerca del matrimonio y los hombres. Puede que mi experiencia no sea la misma que la tuya, pero deseo que algunas de estas verdades iluminen tu corazón y tu relación de pareja:

-La primera de ellas es que, el corazón de tu hombre es tremendamente frágil. Es algo que usualmente desconocemos porque creemos que los hombres han sido dotados con una especie de anestésico contra la ofensa. A ellos no les duele. Lo olvidan rápido. Te digo algo: No es verdad. El corazón de tu esposo es frágil, trátalo con cuidado.

 

-El matrimonio tiene unos roles que han sido dados por Dios, pero muchas veces nos vemos tentadas a tomar roles que no nos corresponden. Queremos ser el “hombre” de la casa en cuerpo de una mujer. De allí que muchas veces nos veamos a nosotras mismas restándole autoridad a nuestro esposo, tomando decisiones sin un dialogo previo, criticando sus decisiones delante de los niños. Si ese es el modelo de hogar que edificas hoy, ¿Qué crees que te espera mañana?. Yo te lo puedo decir por experiencia propia: No te espera nada bueno.

 

-Tu esposo necesita sentirse capaz. Si hay algo que molesta a mi esposo es que, yo le indique como tiene que hacer las cosas o le recuerde que “se lo advertí muchas veces”. En el fondo le estoy diciendo: No eres capaz, no pudiste hacerlo. Esto me recuerda mis primeros años de psicología en la universidad cuando nos enseñaban que mientras un niño desea sentirse capaz una niña desea sentirse amada, y cuando no son correctamente suplidas estas necesidades por parte de sus figuras parentales, entonces vienen una serie de ideas que alteran nuestras relaciones en etapas adultas. Tu esposo también desea ser amado, pero ellos se sienten amados de una forma diferente a la nuestra. Pregúntate y pregúntale a tu esposo… ¿De que formas te sientes amado por mí?.

Los hombres cargan con una tremenda presión emocional y en ocasiones no lo reconocemos. El hombre usualmente siente la necesidad (no siempre es la realidad) de ser proveedor para el hogar, él desea matar el búfalo y arrastrarlo hasta la cueva para su mujer, pero además allá afuera también se enfrenta a un mundo donde debe demostrar a otros hombres su capacidad. Así que, muchos de ellos anhelan llegar a casa y encontrar un lugar de paz y descanso. Seamos cautas en la forma en la que exigimos y traemos temas complejos al diálogo en nuestro hogar. Podemos abordar las conversaciones complejas, pero seamos sabias en comprender lo que afuera enfrenta nuestro esposo. Por sobre todas las cosas valoremos lo que nuestro esposo trae al hogar. Material o emocionalmente.

Honrar nuestro lugar de intimidad. Esto fue algo que aprendí de una de mis mentoras de vida. El lecho de amor en nuestro matrimonio es un lugar que debemos honrar. Ella me enseñó que uno de los pactos que tenia con su esposo era que, evitaban tener discusiones en su habitación. Este pacto los mantuvo en un ambiente de respeto y les recordaba continuamente que, por encima de los desacuerdos, estaba su amor. Muchas de las discusiones fuertes, las tenían fuera de ese lugar. Me pareció una idea maravillosa que también me mantuvo cauta al abordar conversaciones complejas con mi esposo. Creamos lugares neutrales en casa donde, sabemos que no podemos ni debemos perder los estribos, nuestra habitación es un lugar donde debe primar el amor y así lo pueden sentir nuestros esposos.

Nuestro hombre necesita sentirse deseado. Muchas veces creemos que el deseo es un asunto de mujeres, pero, la realidad es que los hombres también desean sentir que morimos de amor por sus besos, sus caricias y su amor. Por eso la intimidad sexual se vuelve tan importante en la vida de un matrimonio. El sexo es un lenguaje de amor que Dios ha destinado para el matrimonio y para nuestro disfrute. Es un acto de entrega donde honramos la presencia del otro de una manera muy profunda. Un hombre puede estar pasando por un mal momento laboral o de cualquier otro tipo, pero, si su esposa lo desea físicamente y se lo demuestra en la cama, entonces, podrá enfrentar al mundo sin problema. Por el contrario, si el mensaje que recibe es de rechazo o del tipo “no estas a la altura de las circunstancias” entonces será devastado por nuestro desprecio.

 

Se trata de enviar cada día al hombre que amamos al mundo, con la plena convicción de que puede matar dragones. – Shaunti Feldhahn

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