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LO QUE TU AGENDA DICE DE TI

La productividad en la mujer es un tema que tiende a atrapar mi interés porque, no se trata de la forma en la que ponemos tareas en nuestro planeador. La productividad es acerca de la manera en la que usamos cada minuto de nuestra vida para ser las mujeres que Dios quiere que seamos. La causa de mucho dolor en el corazón de la mujer, el daño en los hogares, en las relaciones, los excesos y otras cosas surgen de la frustración de ser insuficientes o querer cubrir demasiadas cosas.

Así que, si crees que el tema de productividad es solo para mujeres hiper ocupadas o algo trivial, piénsalo bien porque se trata nada más y nada menos que de la manera en la que usas cada minuto de tu vida. Creo que un día, cuando partamos de este mundo, Dios nos preguntará que hicimos con los recursos que nos dio (tiempo, dinero, talento, energía, dones, etc.). Quisiera que pudiéramos llegar a esa conversación con la convicción de haber usado de la mejor manera posible todo lo que nos fue dado.

Mientras escribo este blog veo los segundos pasar y solo puedo pensar en que, entre menos recuperable es un recurso… Más importante es cuidarlo. El tiempo es irrecuperable, por ello urge aprender a enfocarnos como lo hizo Jesús cuando, con una visión clara, vino a la tierra a cumplir su misión de vida y no lo que otros esperaban que hiciera. Jesús es un ejemplo de enfoque.

Una de las razones por la que veo tanto agotamiento, es debido a la forma errónea en la que planeamos nuestra agenda (si es que lo planeamos). Debido a que la mayoría del tiempo vivimos para evitar que cosas malas nos pasen y no en hacer que las cosas buenas sucedan, es normal que abordemos un enfoque reactivo en nuestra agenda. Si tienes la fortuna de haber desarrollado el hábito de planear tu agenda, es usual que empecemos a colocar las tareas que debemos hacer para evitar perder nuestros empleos u olvidos, como recoger a los chicos en la escuela o algún cumpleaños importante. Luego colocamos aquellas citas o reuniones importantes que debemos tener (sin contar con aquellas que ya han sido agendadas por otras personas) Con algo de suerte nos quedará algún espacio disponible para hacer un poco de ejercicio, pasar un rato en familia o salir a tomar un café. No está mal, solo te digo que puedes hacerlo mejor.

Este tipo de planeación reactiva, funciona alrededor de las urgencias que van surgiendo (las cuales jamás van a desaparecer) y va dejando de lado las cosas importantes al darle peso a las expectativas de los demás sobre tu plan de vida. Si pudieras revisar tu agenda, ahora mismo dime algo… ¿Hacia dónde te está dirigiendo? ¿En qué mujer te estás convirtiendo a través de cada prioridad y actividad allí escrita? ¿Evidencia coherencia?

¿Estás tratando de embutir más trabajo o proyectos en la misma cantidad de tiempo? ¿No sería más realista comprender tus prioridades, escribirlas y definir claramente la clase de mujer, mamá, amiga, hija, profesional que quieres ser y con ello asignar tus tareas del día? ¿Estás agendado los tiempos con tu familia? ¿Estás dando prioridad a tu tiempo con Dios y al cuidado de tu cuerpo y tu mente?. Recuerda, un cuerpo agotado, es una mente agotada. Una mente agotada no puede ofrecer lo mejor a los demás. Lo que siembras hoy lo recogerás mañana, y eso incluye tu agenda.

Así que mi querida amiga, tu agenda no se trata de lo que haces. Se trata de lo que eres y de quien quieres ser en el futuro. Cuando comprendes esa idea, tus prioridades cambian y se abre el camino para avanzar a pesar de las distracciones, compromisos y expectativas ajenas. Empiezas a apoderarte de tu vida y de la forma en la que Dios desea que vivas. Adelante, no te rindas. Tienes el tiempo para hacer lo que viniste a hacer a este mundo.

Dedica un tiempo a revisar tus actividades y hazte las preguntas que te he formulado en el blog, pídele a Dios que te dé claridad para enfocarte mejor en la manera de vivir cada día de tu vida.

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