MADRES QUE EDIFICAN - Inspira
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MADRES QUE EDIFICAN

 

Me siento pésima madre. Trabajo todo el día y al llegar a casa mis hijos duermen. Quisiera estar más tiempo con ellos, pero, también quiero crecer profesionalmente. No me quiero seguir sintiendo culpable. No lo soporto.

Este es un fragmento de mi diario, el cual escribí hace algunos años cuando en lo mas profundo del agotamiento Dios me abrazó. Tuve que escribir porque mis palabras no podían describir lo que realmente sentía. Luego cuando conversaba y leía los mails de algunas mujeres que me comparten sus historias, me di cuenta de que es la de muchas mujeres que, como yo, nos hemos sentido insuficientes como madres. En este camino me encontré con un libro precioso del cual comparto hoy algunas ideas fundamentales que cambiaron por completo mi percepción de la maternidad.

(Mujeres Piadosas- Tim Challies)

Puede que ahora que leer esto, estés en tu punto mas débil, sientas que has fracasado como mamá, o no puedes hacer ya nada más, aun así, hay algo que si puedes hacer por tus pequeños: Orar. Tu maternidad no es acerca de perfección, es acerca de dependencia absoluta a Dios porque Él puede hacer lo que tú no puedes. No puedes suplir todas las necesidades de tus hijos y esa puede ser una noticia muy reconfortante para una madre agobiada.

Naveguemos juntas a través de estas lecciones poderosas y compartámoslas con otras mamás que necesitan aliento en esta aventura de vida.

 

No menosprecies la dimensión espiritual de tus hijos: A veces asumimos que son demasiado pequeños para entender. Tus hijos aprenderán los más importante en edades muy tempranas, así que asegúrate de crear hábitos en su vida que los dirijan a una relación profunda con Dios. (Oración, ir a la iglesia, conversar con Dios a solas, leer la biblia etc). Jesús también trabaja en la vida de nuestros pequeños aún cuando no lo esperamos.

 

Tus oraciones son mas poderosas que tus palabras: Claro que está bien instruir a nuestros hijos a través de nuestros consejos, pero, ante un mundo tan demandante y complejo la mejor arma para velar por la protección de nuestros hijos es la oración. Allí libramos batallas que van más allá de lo físico y declaramos completamente que Dios es quien esta en control de sus vidas. La oración cambia lo que nosotras no podemos.

 

 

Cuando se te acaba el combustible, recárgalo en el lugar correcto: Siempre puedes sentarte a los pies de Jesús y derramar tus miedos, frustraciones y ansiedades. En ocasiones buscamos descanso en las cosas equivocadas y es allí donde nos desgastamos o entramos en ciclos de satisfacción corta que al final no solucionan el problema. Revisa lo que realmente hay tras tu agotamiento. (¿Necesitas delegar? ¿Necesitas apartarte de la rigidez? ¿Necesitas soltar ideas falsas acerca de tus hijos o su futuro?)

 

Enfócate en el corazón de tus hijos no en su buena conducta: Muchas veces perdemos de vista lo que realmente hay tras el mal comportamiento de un niño. ¿Estamos muy preocupadas por las apariencias o el futuro de nuestros hijos, pero, es realmente lo más importante? Necesitamos escudriñar el corazón de nuestros niños a través del diálogo, la escucha comprensiva y la observación. Antes de estallar en cólera ante tus hijos o caer en discursos repetitivos, pregúntate ¿Que esta revelando este comportamiento del corazón de mi hijo? O mejor aún ¿Que está revelando mi reacción de mío?

 

Insiste en que tus hijos asistan a la iglesia: Muchas veces obligamos a nuestros hijos a comerse los vegetales de su plato, pero, somos muy flexibles y dejamos que ellos decidan si siguen a Dios o no. No se trata de obligarlos, cada edad conlleva cierto grado de libertad y como madres debemos ser cautas en ello. Aún así, cuando tus hijos son pequeños y aún dependen de ti en mayor medida, mi consejo es que insistas en que ellos te acompañen a la iglesia. Es una práctica necesaria no solo para ellos sino para ti. Tu no eres la única persona de la que tus hijos deben aprender. Ellos necesitan pertenecer, y comprender que podemos honrar a Dios con nuestro tiempo y corazón. La iglesia no es solo un lugar al que vas (sin importar cual sea tu creencia religiosa) La iglesia es comunión, conexión, relaciones y hermandad.

 

Si te gustó este contenido y puedes compartirlo ¡Adelante! Necesitamos que muchas mamás despierten hacia una maternidad más sana y edificante.

Te invito a mi próximo Instagram Live donde profundizaré en este tema y exploraremos más ideas centrales del libro. Te veo el 19 de Agosto a las 6:00 pm.

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