ORACIONES MUERTAS - Inspira
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ORACIONES MUERTAS

Durante mucho tiempo me ha inquietado entender y descubrir la verdadera esencia de la oración. Por años en casa se me enseñó que orar era importante para mantener una comunicación constante con Dios.

Para muchas personas es todo menos eso. La oración y el lenguaje que gira alrededor de ella puede ser tan poderosa para algunos como muerta para otros.

¿De qué sirve orar? ¿Acaso Dios no tiene el control y la soberanía del mundo? ¿Qué pasa cuando oramos y no pasa lo que pedimos? ¿Cambiará en algo mi oración a las circunstancias que me rodean? Para muchas personas la oración es un motivo de ansiedad o un check que debemos cumplir como parte de nuestra relación con Dios, pero la realidad es que es mucho, menos eso. Nos enfocamos tanto en las palabras que adornan la oración que se nos olvida con quien estamos hablando.

En mi tiempo con Dios, he comprendido que la oración es en si misma, es un instrumento para conocer el carácter de Dios y poder vivirlo como un Dios personal y no solo del que escuchamos en los sermones del fin de semana. Cuando oramos no solo pedimos a Dios por nuestras peticiones, también desarrollamos un carácter contemplativo que nos enseña la quietud y la conciencia para el disfrute de la presencia real del creador del universo.

El punto es ¿Dónde está tu mente mientras oras? Lo confieso. Muchas veces la mía estaba en las labores de la casa, en el colegio de los niños o en las reuniones de trabajo. Solo basta con querer tener un tiempo de oración para que una multitud de pensamientos invadan nuestra mente y se lleven nuestra atención con ellos. Aunque tratamos de regresar, la realidad es que ya no estamos allí. En el territorio de la oración.

Solo hay palabras vacías que repetimos sin cesar. Entramos en una relación disfuncional con Dios porque no hemos comprendido la profundidad de nuestra relacion Padre-Hija. A medida que aprendemos a orar bien, entendemos que este mundo es de nuestro Padre y aunque abunde el caos, Él lo controla todo. Debido a que soy su hija, el cambio es posible y entonces, nace la esperanza. Oramos con acción de gracias porque sabemos que Él irá más allá de lo que queremos y nos dará lo que necesitamos.

Te animo a cultivar una vida de oración contemplativa. A apartar un tiempo a solas con Dios diariamente. A usar tus propias palabras para hablarle. Te invito a que en el silencio y la simplicidad puedas acallar tus afanes y sentir la presencia sublime de Dios.

Una oración no respondida es también parte de la historia que Dios está escribiendo para tu vida. No te enfoques en la oración, enfócate en Dios. Después de todo Él es una persona.

¿Como es para ti estar con Dios?

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